Después de meses de franeleo, besos en el cuello, manos escurridizas y hasta felatios en la oscuridad, tuvimos la oportunidad de estar solos en una cama y para mi propia frustración descubrí lo impensable. Señores ¡pasen y vean!
Tal como debía probé corgerla de todas las formas posible, con lubricantes, masajes, sedantes, drogas blandas, drogas duras, fármacos y hasta con un curso de tantra y magia sexual. Probé todas las poses y hasta tomé clases de yoga. Por último le propuse casamiento como para hacerla ceder ante la virginidad. Inútil. Inútil. Todo fué absolutamente inútil ¡ella no tenía concha!
Más tarde me enteré que se trataba de una malformación congénita; una especie de sobrehueso en el lugar más inoportuno. Algo poco común pero fácilmente operable. Tendría que haberlo sabido antes. Antes de que en el olimpo de la calentura hiciera mi último intento de penetrarla de manera fatal y dolorosa. En el hospital se rieron un poco cuando me vieron llegar a los gritos aferrado a mi bulto, pero calculo que es lo normal cuando se tiene una novia sin agujero en la entrepierna.

8 cretinos dicen...:
marzo 10, 2009
muy buen texto, compadre.
Pero bueno, tampoco es el único portal de entrada al cuerpo humano.Al bife hay que darlo vuelta, loco.
viva Perón!
marzo 10, 2009
Era como una muñeca Barbie? qué impresión! jajaja
Saludetes!
marzo 10, 2009
No sea leso
mire y lea
www.pensamientovulgar.blogspot.com
marzo 10, 2009
Bueno, solo era precisamente como una muñeca barbie en ese sentido, je; Y la hubiese dado vuelta como un bife, de habérmelo permitido.
marzo 11, 2009
...En todo caso la hubieras encolado!
marzo 13, 2009
si le querias dar a toda costa
dabas vuelta el bifecito
ahora,si te dolía la entrepierna
es xq te mandastes de una
no vistes si habia o no agujerito con el dedito?
jaja
salud ¡
marzo 14, 2009
que loco!!! jaja!!!
abril 12, 2009
Acabo de leer la biografía de Madame Blavatski y justo ahora me entero de debido a un accidente en su niñez -cayo de un caballo- se le formo como un sobrehueso justo ahí, por lo que su vida sexual fue justamente todo lo contrario.
Chismes anacrónicos.
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